Presentación de una Odisea

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Para nuestro gran deleite acabamos de ver los 15 maravillosos capítulos que componen la épica serie de Mark Cousins ‘Historia del cine: Una Odisea’ (2011). Como no podía ser de otra manera, un sentimiento de reflejo constante se nos reveló a lo largo de estas 15 horas por la particular odisea del famoso documentalista cinéfilo. Su amor y su pasión por el séptimo arte, su declarada intención de destacar el hecho de que -desde su mismo nacimiento- el cine haya sido un medio propenso a la innovación técnica y narrativa, siempre traspasando nuevas fronteras e implicándose en nuevos retos; sus puntuaciones insertadas en el tiempo y a lo largo y ancho de todo el planeta; sus opiniones, alertas, enfoques y motivaciones, todo ello y mucho más nos hizo sentir parte indisociable de su aproximación. Los Carlos comulgamos con Mark Cousins de este delicioso manjar a base de celuloide y toda clase de experiencias humanas, nosotros también vivimos nuestra propia odisea visitando muchos de aquellos lugares, reconociéndonos en tantos de aquellos autores, recordando y anotando muchas de sus recomendaciones, absorbiendo efluvios que él tan apasionadamente comenta y que en gran medida subscribimos. Sin lugar a dudas también llevamos dentro una inmensa odisea cinematográfica.

seminar_marccousins_2014Entre otras cuestiones, en ella se esgrime el gran debate que suscita una historia del cine que pretenda ser totalmente holística y en la cual no se comprendan cualquier tipo de categorías excluyentes, aunque como bien reza el título original de esta obra ‘A story of film: an odissey’, (una historia del cine…), se trata de una visión de la historia del séptimo arte de las muchas posibles existentes, un abordaje personal -el de Cousins- mal traducido al español como ‘Historia del cine’.

Tal y como desde nuestro acercamiento existió desde el principio como propósito exacto incluir absolutamente toda clase de manifestación audio-visual, también nosotros tan solo podemos ofrecer una subjetiva e ínfima aproximación de la totalidad que supone esta inmensa odisea. Como Cousins, tampoco nosotros atendemos a dictamines de popularidad insertados en la gran maquinaria del poder, no nos ceñimos a productos ni a autores estrella por el simple hecho de que sean más buscados en google. No minimizamos nuestro espectro de acción procurando actualidad o circunscribiéndonos a una época determinada, a géneros más punteros o a geografías más visitadas. Pero además, tampoco quisimos cerrarnos en la oscura sala de cine todo el tiempo… Intentando ir aún más allá -por ejemplo desde nuestra sección De A a Z- procuramos diluir barreras relativas al concepto mismo de cine, aquellas que supuestamente deberían confinarle. Hemos alzado vuelo hacia derroteros que llanamente no podemos considerar cine y especialmente nos inclinamos hacia manifestaciones propias de las artes visuales más presentes en museos y galerías que en salas de cine -pero que aún así guardan cierta relación con él-. Tan solo tuvimos ocasión de tocar -casi de lejos- el mundo del vídeo-clip, pero ya de forma tacita (incluidas en la sección natural del cine que llevamos dentro) hicimos hincapié en las series de televisión, que por definición tampoco deberían considerarse cine.

El debate sin embargo suele tener mayor presencia en lo que toca a las leyes de la realidad y de la ficción como el clásico enfrentamiento del cine documental y el cine de ficción. Barrera que naturalmente también sorteamos sin cualquier contemplación… no obstante, nuestro escaso tiempo de vida aún no nos ha permitido adentrarnos en tales recovecos de forma plena. Pero como hoy toca precisamente presentar nueva temporada -nuestro segundo año consecutivo trabajando cuestiones como la expuesta- no podremos dejar de hacer nuestra concienzuda declaración de intenciones… por eso, a modo de ejemplo, se nos antojó ideal la particular ‘odisea’ de Mark Cousins. Odisea que aparte de reflejarse en nuestro particular viaje, por un lado se trata de una serie de televisión, no deja de ser un trabajo documental que bebe de la ficción, de la realidad y de todo lo que nos ocupa a los humanos, sin barreras de ninguna clase, sin fronteras de ningún tipo. Y finalmente todos despertamos de nuestro sueño profundo para la vida real: Si el cine es sueño y la vida sueño es… ¿cómo era?… quizá logremos así subrayar la premisa de que: la vida es cine y nuestro sueño vídeo será!

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Declarada la muerte del celuloide y una vez saludado el advenimiento del nuevo monarca digital, no obviemos el hecho de que el cine a lo largo de su historia -el cine y el vídeo y muchas otras aproximaciones experimentales sin nombre o como queramos llamarlas- se declaró, casi en su totalidad, antimonárquico. De acuerdo con tal afirmación estaría Mark Cousins, puesto que el cine que realmente nos interesa no es exactamente el más propenso a la conservación y a los caprichos de divinos soberanos y señores. Es el cine hecho por outsiders, anarquistas e ideólogos de todo tipo. El cine que trata precisamente de ir más allá de sus rediles transformando la sociedad de manera inclusiva, ese es el que nos importa de forma prominente. En su creación de nuevas perspectivas, otros mundos para enaltecer la utopía social y la evolución humana nos resulta fundamental. Pero ojo, como bien señala Cousins, resulta inaplazable y muy importante subrayar que por ejemplo, el cine de los grandes estudios -pese a haber sido dirigido por grandes visionarios- abanderó obras cumbres del séptimo arte que fueron verdaderos bastiones a la inhumanidad, como ‘El nacimiento de una nación’ (1915) de D. W. Griffith, la cual al retratar a los afroamericanos (entonces aún no designados de este modo) de forma burda y poco menos que animalesca, provocaría un fervoroso resurgimiento del Ku Klux Klan para mal de una nación que -también para gran vergüenza ajena- aún no ha logrado ser del todo plural. Films como ‘Lo que el viento se llevó’ (1939) de Victor Fleming, tan pomposos y tan maravillosos y tan terriblemente fachas a un tiempo… O ya en Europa, en el grandioso apogeo de la Alemania nazi, la magnífica directora Leni Riefenstahl haciendo lo propio con la hermosa raza aria de Adolf Hitler en destacables cintas como ‘Olympia’ (1938) o ‘El triunfo de la voluntad’ (de Hitler) (1935). Documentos magnos, como el que tan bien retrata la película manufacturada por el gobierno indonesio para adoctrinar su pueblo respecto a la lacra que suponían los comunistas -de quienes tenían que librarse como fuese- panfleto que recoge la increíble película de Joshua Oppenheimer ‘The act of killing’ (2012).

La importancia de las películas que tergiversan la realidad, obras maniqueas que someten y claramente repercuten en nuestras vidas se hacen pasto de IMPORTANTE ALERTA. Y no por sus horrendos contenidos o por intentar manipularnos debemos dejar de verlas, al contrario, son tan importantes para comprender el mundo en el cual vivimos como la necesaria lectura crítica que de ellas hagamos. Mantenernos despiertos y de ojos curiosos debería ser uno de nuestros máximos compromisos. Como hemos afirmado en alguna ocasión, también Salvador Dalí se decía de derechas y el epíteto de genio no hay quién se lo quite, ni falta que hace. El arte y la creatividad brotan por doquier y para nada tienen cualquier tipo de relación con la ética, el humanismo y las buenas intenciones, bueno, quizás estas últimas no faltan en ninguna parte.

De hacernos llevar las manos a la cabeza -para mayor confusión- paradójicos casos como el del magnífico Elia Kazan, quién a pesar de hacer las más hermosas y emotivas películas de corte social, no le haría ascos a los delirios de un gobierno igual de loco, inhumano e insensible como el gobierno de gánsteres indonesio de la película de Oppenheimer, como en todas aquellas dictaduras que hoy día -siendo de derechas o de izquierdas- no dejan de asombrarnos por doquier por sus corazones de piedra.

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Con estas cuestiones se han deparado muchos de los directores sobre quienes pretendemos reflexionar desde ‘el cine que llevamos dentro’ en esta nueva temporada que aquí estrenamos. Muchos de ellos no son tan glamurosos como las rutilantes estrellas de Hollywood o de Bollywood y probablemente en ciertos casos, a su trabajo ni siquiera se le considere insertado en el flamante mundo del cine. Aunque queramos entender que paulatinamente este prejuicio empiece a diluirse…

Directores como Stanislaw Mucha, José Luis Guerín, Chris Marker, Glauber Rocha o Jonas Mekas, se encuentran dentro de este marco del cine menos popular, experimental e incluso anarquista, aunque quizás más que desde el cine convencional traten de forma más cercana al pueblo mismo. Otra de aquellas extrañas paradojas…

Detrás de una verdad despojada de plumas, vistosos y narcóticos ademanes o kilos y más kilos de maquillaje, estos autores van persiguiendo una realidad que insiste en escurrirse y que aún así, a través de su subjetiva visión -su arte para estar más presentes o totalmente ausentes cuando sus historias así lo requieren- da en ser de las más cercanas al mundo real, logrando estar lo más próximos de la verdad que el medio les permite. Fantasía hecha realidad. Realidad atrapada en este sueño llamado cine.

Comprometidos y maravillosos autores como Agnés Varda o abanderados del cine social como Ken Loach. Arriesgados discursos histórico-extremos como el del filipino Lav Diaz, o la ficción pura hecha realidad como la que sugieren los belgas, Hermanos Dardenne o el rumano Cristi Puiu o el italiano Marco Tullio Giordana -heredero del potente neorrealismo italiano que de forma tan acertada subrayaría en su documental Mark Cousins- algunos de estos comprometidos autores y sus obras, sus experimentos e íntimas inquietudes, tenemos intención de revisar esta temporada. De este modo, dar así un paso más sobre las importantes reflexiones humanas que no cesan en nuestro ecléctico abordaje.

Por otro lado, pese a que necesariamente conlleve una cierta seriedad abordar dichos temas y aunque ya en la anterior temporada hayamos ido alternando autores más conocidos con otros no tan populares, en esta nueva temporada hemos decido dar también otra clase de paso… Tratando de ampliar nuestra apuesta, también nos aproximaremos a autores más celebrados y queridos del gran público, y para tal estrenamos dos nuevas secciones: 7Rarezas y Cuadro Secreto.

Cuadro Secreto, es una sección que parte de la necesidad de expandir nuestro universo ‘Entre Carlos’ hacia una dimensión más personal y profunda. Autores que nos conmueven con su trabajo y sobre quienes siguen recayendo una serie de dudas de nuestra parte, dudas y estremecimientos que nos sobrecogen y que nos gustaría exponerles personalmente. Autores a quienes trataremos de persuadir para que nos envíen sus respuestas… etc. Pero como bien indica el nombre de esta nueva sección, un hondo secreto parece querer despuntar, transfigurarse y dejar su obsoleta condición para revelarse finalmente y para tal tenemos que esperar los frutos de nuestra indagación…

Sin embargo, con la creación de la nueva sección 7Rarezas, pretendemos aligerar contenidos dirigiendo nuestras degolladas cabezas a una serie de curiosidades, mitologías y mitomanías… haciendo asimismo, recomendaciones menos usuales dentro de las filmografías de cineastas que todo el mundo conoce. Quienes por tratarse de autores más famosos -igualmente insertados en nuestros corazones- no requieren aproximaciones tan exhaustivas como aquellos cuyo enfoque podría beber precisamente del grado de inmersión que exige una cabeza sobre los hombros. Es decir, todos aquellos sobre quienes seguiremos cavilando del modo habitual y en consecuencia de nuestros anteriores capítulos.

Para la sección De A a Z también hemos programado una serie de artistas -plásticos- y provenientes de otros ámbitos escénicos, que utilizando -de formas inusitadas- recursos audio-visuales, no dejan de sorprendernos con su creatividad y particulares motivaciones. Entre ellos destacamos el político Banksy, el invasivo Bruce Nauman, la dramática Pina Bausch o el perturbador Tony Ousler, algunas de nuestras sugerencias más artísticas. En buena verdad, os confesamos que hemos barajado unos cuantos autores más, pero que todos ellos son susceptibles de aparecer en los próximos meses o tener que aplazarlos a una tercera temporada. Quizá aparezcan otros en su lugar, quién sabe… el factor sorpresa siempre será un As en la manga.

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Asimismo, aunque aún no terminamos de programar nuestro acercamiento al cine de animación, volveremos a incidir en autores de la talla de Tomm Moore, archifamosos como el mismísimo Walt Disney, pero también nos iremos a las antípodas de la celebridad reflexionando a cerca de los trabajos de animadores como Wladislaw Starewicz o de innovadores artesanos como Karel Zeman o Ray Harryhausen.

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Por lo demás, ‘el cine que llevamos dentro’ en esta nueva temporada, seguirá incidiendo en el séptimo arte como hasta aquí, con la pasión y el empuje que orgullosamente entendemos que nos caracteriza. Profundizando en cada uno de los temas seleccionados y sobre cada uno de los autores destacados. Seguiremos invitado a grandes amantes del cine a sentarse entre nosotros en nuestro apartado ‘Entre Carlos’, para el cual -aunque no deja de parecernos algo complicado- no descartamos del todo la idea de hablar por lo menos de mil películas con Mark Cousins, sentándole entre nosotros. Lo cierto es que su carrera sigue viento en popa y el hombre está más ocupado que nunca. Acaba de estrenar su primera película de ficción, interpretada por Neneh Cherry, en la cual la cantante además de firmar parte de la maravillosa banda sonora, trata de superar su dolor caminando a través de la capital sueca. La arquitectura y el acto de caminar modelan nuestro estado de ánimo en ‘Stockholm, my love’ (2016).

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Para Cousins, atrás quedaron experimentos tan deliciosos como aquel que recoge la película de Teal Greyhaven ‘Cinema is Everywhere’ (2011) aventura a bordo de una furgoneta equipada con un proyector y una pantalla de cine, en la cual en compañía de Tilda Swinton, les llevaría a viajar por la geografía escocesa enseñando a los lugareños menos afortunados las maravillas del mundo del cine. Aún en nuestra memoria, sus excepcionales y delicadas entrevistas en ‘Scene by Scene’ (1998-2000) a consagrados directores como Martín Scorsese, David Lynch, Woody Allen, Roman Polanski, Paul Schrader o Terence Stamp… esclarecedores documentales sobre el mundo del cine que terminan quedándole siempre tan personales, tan íntimos como la emotiva ‘A story of children and film’ (2013). U otros trabajos en dónde enseña su pasión por las ciudades, como en la reciente ‘I am Belfast’ (2015) no fuese él un irlandés de primera cepa, aún siendo un ciudadano del mundo. Interesantísima filmografía que dilapida por completo las inapropiadas fronteras entre lo considerado estrictamente documental y lo estelar, ficcional, teatral o mantenido como falso o para puro entretenimiento. ¿Hay algo que nos pueda hacer soñar más que la realidad misma?

Nosotros no podríamos vivir sin el cine, ya sea aquel en que relucen flamantes estrellas, superproducciones increíbles y guiones de infarto, o aquel otro como el de sus inaugurales coletazos, el de los hermanos Lumière, el de George Méliès… cine documento, a veces improvisado, otras veces tan bien orquestado que su resultado parecería totalmente casual. Cine que gradualmente se transformaría en cuadro teatral e iría descubriendo todas sus potencialidades narrativas, psicológicas y oníricas. Sus cualidades naturalmente propensas a la magia, crepitante e intermitente haz enalteciendo nuestros sentidos, restando dureza a aquellos días de grandes dificultades con clásicos como las obras de Chaplin y Keaton. Afirmando o interrogando fuertes morales como las de directores como Carl Theodor Dreyer o Ingmar Bergman. Sopesando la inventiva épica de inmortales como Abel Gance, David Wark Griffith o Giovanni Pastrone con su colosal ‘Cabiria’ (1914). La mística poética y depurada de Yasujiro Ozu repitiendo belleza, suprimiendo todo lo superfluo. O afinando provocantes estilizaciones estéticas como las verificadas en el marco del expresionismo alemán con trabajos tan notables como los de Fritz Lang, por ejemplo. Produciéndonos los mayores escalofríos y nocturnos terrores como el ‘Nosferatu’ (1922) de Friedrich Wilhem Murnau. El intrínseco coqueteo con la luz fundamental, como ampliamente plasmaría en sus sobresalientes trabajos, el sueco Victor Sjöström.

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Ya no podríamos vivir sin esta necesidad de generar atmósferas evocadoras, la cual en cierta medida le robamos al cine. No viviríamos sin poder transportarnos a otras dimensiones en un abrir y cerrar de ojos, sin poder sentir el ejercicio de alta competición al que hemos acostumbrado nuestro corazón, preparado para toda clase de trotes.

Y definitivamente, ya no podemos seguir dando más pistas acerca de esta inolvidable odisea que de la mano nos lleva Mark. Sin lugar a dudas hay un montón de spoilers en nuestras palabras, y sin intención alguna confesamos que los hubo desde el comienzo. Empezamos nueva temporada e irremediablemente sentimos que no podremos evitarlos. Cada vez que alguien sueña y nos cuenta su sueño una película más se revela delante de nuestra mirada atónita.

Para verdaderos cinéfilos empedernidos como nosotros, ‘La historia del cine: una Odisea’ tal vez no sea la serie definitiva para contar de los más de 120 años que ya carga esta inventiva e innovadora forma de expresión humana, y a veces también inhumana. Quizá a través de la serie inmensa del señor Cousins, los verdaderamente cinéfilos solo puedan atisbar una ínfima parte del mundo infinito que les falta explorar. Revisar el que suponen conocer, y ponerse de los nervios cuando no están de acuerdo con alguna de las drásticas y personales afirmaciones de nuestro anfitrión. Con alguna de aquellas licencias, elecciones y sugerencias que Mark no puede ni quiere ni debe guardarse para sí mismo. Quizá los menos cinéfilos se pierdan en este laberinto con infinidad de callejuelas por las cuales decirse puede suponer la aventura más grata.

Le damos la bienvenida al mundo a Luna:

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Y a vosotros también: Bienvenidos a la segunda temporada del cine que llevamos dentro, bienvenidos a nuestra propia Odisea…

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2 respuestas a “Presentación de una Odisea

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