dile a todos los animales…

ilustración Lorie

00 Prólogo

Revoloteando en temerarios círculos los pájaros atacan desde los cielos.

Son los pájaros quiénes nos atacan, sí.

Ya nos habían avisado que el peligro ahora también viene de arriba.

A lo lejos se avista uno que trae una cuerda en el pico.

Seguro que es para atarnos a todos.

Seguro que nos llevará a todos.

En su casa, Dorotea se prepara para lo peor.

Coge lo que puede para defenderse y sale corriendo de casa.

En el prado parado revolotea la negra mariposa de Dorotea en su cabeza.

Y que no le vengan con historias, qué también ella es de armas tomar!

Preparada Dorotea,

…asustada y en peligro…

Se le llena el pecho

y fuego su corazón empieza a disparar a los cielos.

Furiosa!!!

01 Laurie Anderson

Laurie Anderson es esta artista generativa que con su enorme martillo nos incita a clavar y dejar bien clavado todo lo que se nos ocurra.

Todo tiene un enorme potencial. Todo es pasible de entrar a formar parte de nuestras vidas. Aunque proceda de los más remotos de los sueños, de nuestros más puros tanteos. Incluso de nuestras certezas – siempre tan maltrechas.

Laurie Anderson es esta ‘performer’ que ha hecho de sus íntimos suspiros, de sus más densos y tenues anhelos – divertido espectáculo de reflexión.

Su música quizá sea lo que más nos suene cuando hablamos de ella, ícono neoyorkino del movimiento clásico y electrónico avant-garde de los años 80… Pero ella siempre ha sido una artista multimedia. Encantada con las posibilidades de la tecnología, la experimentación sonora y visual, las puestas en escena alternativas…

Hace poco estrenó esta película que es una belleza. Auténtica carta de amor que lanza al más allá. Porque más allá de todas las fronteras, el amor no conoce ninguna.

‘Heart of a dog’ (2015) -Corazón de una perra- es el documental en dónde reflexiona sobre la vida y la muerte. En ocasiones, en jocosas alusiones a lo absurdo que aún puede iluminar nuestra existencia, se detiene en divertidos chistes.

Tomando el doloroso episodio de la muerte de su perrita Lolabelle -una avispada rat terrier adoptada- piensa en su amistad con ella y lo bien que se lo pasaron juntas. A propósito también piensa en lo distante que fue siempre su madre y lo que para ella supondría su muerte.

Reflexiona sobre el mundo cambiante a partir del 11 de septiembre. El miedo y sus nefastas consecuencias. Cavila en temas tan dispares como el significado de la muerte para los budistas y sobre todo, sin que tan siquiera lo exprese directamente en ningún momento, se percibe perfectamente hacia dónde se dirige: Al enorme amor inmortal que siente hacia su marido, Lou Reed. Fallecido el 27-10-2013.

Cuenta Laurie que en el lecho de muerte, su mamá parecía estar desvariando con esa sentencia… exclusiva y determinante, inconclusa y del más allá:

…dile a todos los animales que…

A punto de morir, repetía una y otra vez la extraña frase: -dile a todos los animales-.

¿Por qué diría eso precisamente? ¿Cuál sería su urgente mensaje? …de todas formas, ¿En qué clase de glosolália se lo podríamos decir para que nos entendiesen? Además, que nos entendiesen todos a la vez… Ridículo, ¿no?

¿Qué nos depara el más allá? ¿Será que puede tener algún sentido ocuparnos del más allá, acá?

¿Por qué dedicamos tanto tiempo a menesteres que no se rigen por las leyes de la lógica?

No parece algo nuestro… No queremos identificarnos con algo así de obtuso porque no estamos locos, ni seniles.

¿Acaso perdemos el tiempo en demorados placeres que no pasan de callejones sin salida?

Lo cierto es que como una dulce masturbación mental recurrimos a nuestros particulares estados de transe -simple meditación- y a veces pensamos mientras dibujamos, dejándonos llevar… a saber dónde…

¿Quizás, más allá?

02 El Árbol del pensamiento

Cerca del ‘Árbol del Pensamiento’

escuchamos un latido casi imperceptible.

Un lamento que se nos figuró oración.

Nos acercamos despacio.

Apoyando el oído contra el áspero tronco, nos percatamos que en su hueco interior

cantaba una minúscula y extraña esfinge con alas de cola de pez que inquirió:

¿Vais a preguntar o estáis de paso?

Nuestras miradas se cruzaron como puntos de interrogación y le preguntamos a dónde conducían nuestros trazos.

Todos los parches y remaches que no logramos entender en nuestra vida.

Todos tenemos derecho a saberlo – afirmamos envalentonados.

Entonces la esfinge se transmutó entre auroras boreales.

Con la cabeza a punto de estallar gritó bajo tres cielos negativos:

Todos nos inspiramos en el aire. Y en el aire estamos todos.

Lolabelle tiene pelo corto y en tu inspiración crece desordenado.

Enredándose en tus sueños crece en cada trazo.

Sopla el aire, sopla a través de todos los agujeros de conexión…

El aire que transmite todo el pensamiento está inmerso en los huecos de tu pelo.

En ese instante la esfinge menguó hasta semejar una pequeña bebé.

Balbuceando la dejamos.

Que sus pensamientos se adormezcan en el ‘Árbol de los pensamientos’.

03 Vagan los peces suspendidos que nos transportan

Firmemente anclados a la quietud. No actuamos.

Simplemente nos dejamos suspender. Contemplando el infinito.

¿Supisteis que al final resultó que no eran los pájaros quienes nos atacaban desde los cielos?

A nosotros nos contaron que todo aquello no pasó de un malentendido.

En realidad parece ser que todo transcurrió en nuestro interior.

Como en un escenario del alma.

El gran sabio nos lo supo explicar muy bien, a ver… ¿Cuáles fueron sus palabras exactas?:

-Según habla del mundo: monólogo pasado de verdad.

Convengamos que no pasamos de marionetas suspendidas que

nos creemos todo lo que nos cuentan.

¿Qué otra cosa podemos hacer?

Los peces que sobrevuelan los mares absorben los ángeles de los cielos.

Es así que se vuelven peces ángel.

Ellos son nuestra salvación.

Mirad, allá va el corazón ardiente de Dorotea, hacia el norte…

Todos proseguimos suspendidos de nuestros propios anzuelos.

De todo lo que nos sujeta…

Desde que la esfinge nos dijo aquello no podemos dejar de darle vueltas y más vueltas:

Todo inspira Todo.

…en los huecos de tu pelo…

Por su vacío y su quietud el santo alcanza la virtud del cielo.

¿Quién será algún día como el agua?

El vacío en ella la vuelve transformadora.

04 El Árbol del té

Otro fue el santo que cometió la terrible falta de quedarse dormido mientras meditaba.

Otro fue el sabio quién nos contó como aquél se cortó los párpados que se cayeron al suelo.

De ellos brotó el primer árbol del té.

El Zen y el té tienen gustos muy parecidos

y es por eso que tal árbol tan solo existe en su reflejo…

¿Lo veis?

05 Buscando la chora

Anduvimos durante miríadas buscándonos a nosotros mismos.

Como monjes asustados nos dimos por vencidos en el día de los finados.

No es que hayamos asistido a toda nuestra vida en unos segundos,

fue más como si asistiéramos a uno de aquellos sueños muy vividos

que insisten en no abandonarnos el día entero.

Dice Laurie en su película que:

precisamente para eso hay una parte de nuestra vida en la cual permanecemos despiertos,

para luego tener material con qué alimentar nuestros sueños.

Nuestra chora es el final del camino

y aquel día descubrimos cual era la nuestra…

Cuando eres joven trazas tu objetivo.

Entrecerrando los ojos tratas de discernir a lo lejos cuál es tu mayor y más precisa pulsión.

Sobre el bosque divisas tu objetivo, entre la maleza.

¿Qué es lo que de verdad te empuja?

¿Hacia dónde te dirige tu singular brújula vital?

¡Esa es tu chora!

06 El lobo y el hombre jirafa

El maravilloso periplo empieza cuando damos el primer paso en el bosque.

Perdemos el miedo y nos lanzamos a la aventura.

Hay ositos dados de la mano y silenciosos venados al otro lado del estanque.

A lo lejos,

en el oscuro y denso matorral,

hay luminosas gemas que nos observan.

Pero nosotros ya no le tememos a nada.

Hasta que de pronto el lobo hace acto de presencia:

AUUUUUUUUUUUUUUUU

Salimos disparados como dardos por ese complejo y cerrado bosque

hasta alcanzar las cimas de una inmensa formación rocosa que se nos presenta majestuosa.

Abajo se escuchan los grillos y las moscas tomándose un festín,

piscolabis muerto.

Pero el sol en su cenit florecido nos oculta los ratones en sus troncos

y las zarigüeyas en sus madrigueras practicando ordinarios incestos.

Los monstruos homúnculos del humus, otros lobos y otros cocos.

Ya solo tenemos ojos para el mar.

Para ese enorme cetáceo que surca sus duras y frías aguas en nuestro corazón.

Espina que se nos clava en las uñas para despertarnos.

Escuchamos a la señora hormiga diciendo con voz muy voluptuosa:

Espérame… ¡no tardo nada!

A lo que el señor jirafa contesta con un:

Me sobra el corazón como al poeta Miguel Hernández

Cogemos el hacha y gritamos como indios enfurecidos:

DILE A TODOS LOS ANIMALES QUE…

07 El cielo vacío nos espera

Solemos transmutarnos sentados.

Esperando los caprichos del cielo.

Esperando la muerte que se acecha desde los cielos.

Cielos sin estrellas y sin nubes.

Esperando rodeados de cielos callados plagados de nada.

Vacíos.

Vacío y más vacío.

Otrora aprendimos que

si no buscábamos el doble de todas las cosas

jamás hallaríamos la verdad que se encierra detrás de lo que nos rodea.

Todo lo que es invisible a la mirada desprende una apariencia diversa.

Parece que nuestros ojos perciben tan solo un engaño.

Tomar consciencia de ello puede ser el verdadero quid de la cuestión.

Aparte, siempre sentimos que nuestro espíritu

no dependía totalmente de nuestra propia voluntad.

Y eso que el espíritu es voluntad!

Como un árbol que camina porque ella quiere…

Sin que nadie se lo ordene.

 

Pero a nosotros nos tienen aupados a este cielo.

Alfilerados al suave terciopelo de la vida.

Cuando pensamos demasiado en ello nos iluminamos

como el monstruo que destaca entre la multitud.

El que destaca y al que todo el mundo mira.

Pero también es cuando pensamos demasiado que

nos caemos al suelo desde más arriba.

Estrepitosamente.

Nos cortan los hilos.

Nos dejan caer.

Y ya no podemos seguir suspendidos en la vida.

Las marionetas de hilos cortados somos ángeles moribundos,

torturados.

 

Aunque…

¡Juramos que no sabemos demasiado!

Se destaca en nuestro interior lo que importa.

Afuera ya no hay sombra, ya no hay doble.

Porque para ver los dobles de todas las cosas

hay que mirar dentro de uno mismo, ¿o no?

Es por eso que la inmortalidad es posible.

Como lo es la eternidad y todas esas cosas de las que aún nos permiten dudar.

Por ejemplo, las flores del demonio son las más propicias porque jamás se marchitan.

08 Las flores del demonio

Nombre Physicus: Ac lucusta singula stellas

Nombre Común: Estrellas de Mephisto

Descripción: Sus corazones palpitantes se dividen en cinco gajos perfectos. Los pétalos crustáceos se ramifican como patas dentadas de saltamontes tiernos.

Dato curioso: Su profuso perfume inunda los campos pero si las recoges y te las llevas a casa no huelen a nada.

Nombre Physicus: Oculi caelesti capillum ventum

Nombre Común: Melena floral de ser infernal

Descripción: Sus suaves y mullidos pétalos revolotean las suaves brisas como pelos al viento de princesa en alto torreón. Sus ojos fisgones miran las constelaciones más hermosas restándole importancia al presente inmediato.

Dato curioso: Su inaudita belleza puede convertirte en piedra si las miras con intensión de poseerlas, pero si lo haces solamente apreciando su belleza, seguro que adquirirás la capacidad de levitar.

 

Nombre Physicus: Holoserica ericius

Nombre Común: Azucenas de lava blanca

Descripción: El aterciopelado pelaje blanco de sus pétalos las dota de singular belleza y sin embargo provocan incuestionables arrebatos. En su interior vive un erizo que se regodea erizando los cogotes de quienes la observan.

Dato curioso: Las espinas de sus tallos son propicias a la clarividencia. Si machacados y engullidos en forma de grageas gelatinosas, el futuro estará al alcance de tu mano.

Nombre Physicus: Cicadis vegetabilis

Nombre Común: Crisálidas del bochorno

Descripción: Este extraño espécimen solo sobrevive a altísimas temperaturas. Germina de los huevos que deposita la cigarra en las tierras baldías para eclosionar después en forma de bebé crisálida. Adquieren su madurez en el día más caluroso de verano para que de ellas broten despedidas decenas de cigarras vegetales ya adultas.

Dato curioso: Tan solo pueden observarse en forma de espejismo.

 

Nombre Physicus: Sericum mandragorae

Nombre Común: Las tres diablezas

Descripción: Híbrido de la seda y la mandrágora, el proceso de metamorfosis de los habitantes de sus ovillos lanza rayos a diestro y siniestro. Sin protección especial, observarlas puede provocar la fulminación inmediata. Al menos eso dicen quienes regresaron para contarlo.

Dato curioso: La corteza de sus raíces es ideal para la confección de tocados y otros ornamentos de gran profusión detallista, filigrana preciosista que solo se pueden permitir reyes y princesas.

Nombre Physicus: Et Pepo pepa uel lubido aeternum

Nombre Común: Flor de la pasión o de la sandía

Descripción: Esta enorme flor puede llegar a medir un metro y medio de diámetro. Lo cual la hace propicia a su consumo compartido. Sus dulces néctares despiertan la libido y quienes la prueban en plena primavera se profesan fidelidad eterna.

Dato curioso: Dicen de quién la ha probado a solas que se le han sellado los labios para siempre.

 

Nombre Physicus: Cognitionis amicitia

Nombre Común: Flor pulgar

Descripción: También conocida comúnmente como flor del conocimiento, su carnoso pulgar atrae a propios y extraños venidos de los confines más remotos para trabar amistad con ella. Si en profunda tranquilidad observas su uña crecer, tu corazón se engrandecerá posibilitándote las más agradables revelaciones vitales.

Dato curioso: Si tratases de recolectarla, al cabo de una semana se te caerían ambas manos como dos berenjenas marchitas.

Nombre Physicus: Memoriae odorem suavissimum

Nombre Común: Flor pie

Descripción: Todas las flores pie tienen la uña del dedo gordo teñida de un reluciente esmalte negro en dónde se pueden vislumbrar ráfagas de tu pasado. Es en el recuerdo de los caminos pasados que su olor adquiere mayor intensidad.

Dato curioso: Te huelen igualico igualico que los de tu padre.

09 Epílogo

De todos los animales fue el gato quién habló:

Libando el uno del otro… libando como en este cuento

Del amor no se habló, no había nada que de él se pudiese decir. Era la soledad quién más necesitaba las palabras para aturdir su mismo dolor…

 

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