Sueños y milagros de Satoshi Kon

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Satoshi Kon fue uno de los directores de cine japonés más increíbles y visionarios que conocemos. Recordamos su trayectoria, su pequeña pero densa filmografía. Que pese a ser altamente recomendable para adultos con el estómago a prueba de duros transes, y totalmente entredicha a niños, nosotros recomendamos -en particular una de sus obras más singulares- para que veáis en compañía de vuestros niños, ‘Tokyo Godfathers’ (2003).

Polémica decisión dónde las haya, que ya nos diréis vosotros si comulgáis de ella o no…

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Influido igualmente por la cultura occidental como por la oriental, se fijó en directores como Akira Kurosawa, Terry Gilliam, Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet, o escritores como Phillip K. Dick -muy significativo en su trabajo el peculiar autor de ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ (1964), que daría pie al guión de la archifamosa e dignamente idolatrada ‘Blade Runner’ (1982) de Ridley Scott-. Entre estas influencias de Satoshi se encuentran distorsionados sueños y alegorías oníricas como ‘La ciudad de los niños perdidos’ (1995), ‘Brazil’ (1985), ‘Time bandits’ (1981) o ‘Los sueños de Akira Kurosawa’ (1990), director a quién le rendiría homenaje en su maravillosa ‘Paprika’ (2006), pero no sin antes dejar bien claro que en realidad estaba poco familiarizado con el cine japonés en general.

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Sus cuatro largos y una pequeña serie de su autoría nos tienen completamente rendidos. Y no es que sus mentores se le queden atrás: Mamoru Oshii y Katsuhiro Otomo son otros dos astros para quienes trabajó tanto como guionista, animador, asistente y supervisor y que tampoco tienen nada que envidiar a nadie. Otro día hablaremos de ellos en profundidad…

-Del primero destacan obras del calibre de ‘Ghost in the shell’ (1995) (que veremos este año de la mano de Rupert Sanders en una versión de acción real protagonizada por la siempre fantástica Scarlett Johansson), la enigmática bellísima y soberbia delicia ‘El huevo del ángel’ (1985), y la compleja ‘Blood, el último vampiro’ (2000), que abarca muchas más plataformas aparte del cine para alcanzar su conclusión formal.

-Del segundo subrayamos la siempre destacada ‘Akira’ (1988), la magnífica ‘Steamboy’ (2004), el delicioso ‘Freedom project’ (2007), y sobre todo ‘Mushishi’ (2006), una de las películas de acción real en las cuales con mayor acierto y creatividad se supo superponer la animación.

Aprendiendo de maestros como tales, las ambiciosas películas de animación de Satoshi pertenecen a ese tipo de maravillas que por su cercanía logran hacernos viajar más lejos que muchas realidades fantásticas alimentadas a golpe de CGI. Cuentan de personajes humanos (muy identificables) que se ven envueltos en altos vuelos, y que suelen ser vuelos de altos presupuestos. Por lo tanto, demasiado caros para llevar a la acción real. Por otro lado, de ser así, seguramente perderían su verdadera magia, porque se trata precisamente de alcanzar las cúspides de la imaginación, pero con métodos tradicionales, casi de andar por casa como el que dice. Las suyas, se tratan de películas muy próximas a nuestros propios sueños, a los cuales solo haría falta un programa informático como el de ‘Paprika’ para que uno pudiese fijarse en el real presupuesto de todo lo que puede llegar a soñar.

A los 46 años de edad, en 2010, a Satoshi le diagnosticaron un cáncer terminal que le consumiría en cuestión de semanas. Dejaría en la forja ‘La máquina de los sueños’ (2020), que pese a las dificultades para encontrar soluciones de financiación al proyecto, los estudios para los que trabajaba -Madhouse-, decidieron terminar y dicen tener terminado en el 2020.

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Después de haber escrito, animado y adaptado sus propios trabajos de manga para algunas películas de los anteriores directores, Kon debutó en la dirección con ‘Perfect blue’ (1997), a la cual siguieron ‘Millennium Actress’ (2001), ‘Tokio Godfathers’ (2003), la serie: ‘Paranoia Agent’ (2004), ‘Paprika’ (2006), y el corto ‘Good morning’ (2008):

Si aún quedan dudas respecto a las etiquetas de los exóticos términos que aquí manejamos, tenemos que explicar que el significado de manga se remonta históricamente al periodo Edo (1600-1867), cuando surgieron los llamados Ukiyo-e, en los que hombres y mujeres eran plasmados gozando de los placeres y pasatiempos de la época, como la moda, los lugares populares, los ídolos del teatro Kabuki, las narraciones históricas, etc. Hokusai Katsushika, uno de los representantes del Ukiyo-e, acuñó el término en el año 1814.

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Pero la historia entera se remonta al siglo VII a.C. cuando los japoneses empezaron a fijarse en la cultura china y a adoptar sus costumbres. Los Chôjûgiga, o “Rollos Animales” eran unas tiras de papel de hasta 25 metros, en dónde se representaban animales antropomorfos que contaban tanto de la religión budista como irían evolucionando hasta contar temas más terrenales. Aquellos rollos (que hoy suena a algo tan cinematográfico) estarían en el origen de los Ukiyo-e.

Hokusai fue quién combinó los Ukiyo-e con los kanji (cuando los japoneses quisieron empezar a escribir, la influencia china era tan fuerte que simplemente importarían muchos conocimientos, entre ellos la escritura. Los kanji son uno de los tres sistemas de escritura japoneses. Se usan en su mayoría para expresar conceptos). Y en sí, la palabra Manga: “informal” (man) y “dibujo” (ga), Hokusai lo definió como dibujo rápido o dibujo que transmite una idea.

Hoy día se les conoce como cómics. Los cuales están a su vez en el origen del conocido Animé… que pese a haber sufrido también varios ajustes terminologicos en su definición terminó englobando la totalidad de dibujos animados hechos en aquel país.

El animé está potencialmente dirigido a todos los públicos, desde niños, adolescentes, adultos, hasta especializaciones de clasificación esencialmente tomada de la existente para el ‘Manga’. Con clases base diseñadas para especificaciones socio-demográficos tales como empleados, amas de casa, estudiantes, etc., exploran sujetos, temas y géneros tan diversos como el amor, aventura, ciencia-ficción, cuentos infantiles, literatura, deportes, horror, fantasía, comedia y muchos otros.

A quienes las etiquetas les traiga un poco sin cuidado -como en nuestro caso- nos resulta no obstante muy iluminadora esta relación. La cual nos ayuda a explicar con cierta profundidad el verdadero motivo de nuestra aparentemente paradójica propuesta semanal.

En ‘Perfect blue’, Satoshi cuenta la historia de una joven cantante pop a la que instigan a avanzar hacia una carrera en el cine como paso lógico para una estrella de sus características. El problema es que ni ella misma ni algún que otro de sus fans desea o entiende la transición. Vulnerable, entre las mil dudas que le asaltan -el acoso de su horripilante fan fatal- también ella termina acosándose a sí misma… Su tono de thriller psicológico la vincula al terror más realista y escalofriante, aquel que pudiéramos llegar a generar hacia nosotros mismos.

En ‘Millennium Actress’, es una anciana que da su primera entrevista desde que se retirara siendo aún muy joven. Repasa su vida frente a las cámaras en las mil películas que protagonizó. Mientras, todos sus papeles se confunden en su única, verdadera y desesperada causa: espera reencontrarse con un fugaz amor de juventud que nunca llegará. Satoshi nos atrapa en los reductos más ocultos de nuestra dimensión más emocional para darnos una lección a cerca de nuestros propios procesos cognitivos y de cómo nuestros estados mentales se conectan con nuestros sentimientos más arraigados. No apta para niños sobre todo porque sería muy complicado explicarles como nuestras acciones en la vida real a veces adquieren cierto sentido espiritual.

Con su pequeña serie de 13 episodios Kon vuelve a trabajar la complejidad de la mente humana, pero en un tono mucho más arrisco y anguloso. Enseñando mucho más los aspectos negativos de todas nuestras posibles complejidades mentales y siempre sus reveladores dobles que se extienden ad infinitum, para más inri. ‘Paranoia agent’ podría tener episodios que serian casi ideales para ser vistos en compañía de papá y mamá (el segundo por ejemplo, que trata el bulling). Más que nada porque la dimensión que ofrece este tipo de animé y la aproximación tan especial de Kon en particular, nos remite a enseñanzas que calan a un nivel muy profundo. Seguramente los niños podrían aprender mucho de ética y moral con ella, pero, una vez más, se tratan temas demasiado espinosos, escabrosos y difíciles de asimilar hasta para los adultos… temas como la prostitución, la violencia, el suicidio o el acoso escolar que son ya de por sí suficientemente duros, pero encima revestidos de un aura de alucinación muy poco saludable. Así que mejor ni tocar esta serie delante de los niños.

‘Paranoia agent’ trata de un agente de policía al cargo de la investigación de un asesino en serie que va en patines y ataca a sus víctimas con un bate de béisbol torcido. A lo largo de la serie se van apuntando varios sospechosos -con todo lo que ello supone para aquellos que son injustamente acusados- para descubrirse finalmente que es justo la paranoia por dar caza al asesino la cual esta precisamente en el meollo de la cuestión…

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Aunque la fantasía juegue a un nivel más intrínseco en ‘Paprika’, su terrible y oscura realidad se entrelaza indisociablemente con los sueños, incluso cuando a aquellos se puede acceder -de forma colectiva- estando despierto. Pesadilla que el personaje onírico -Paprika- tendrá que detener con la ayuda de un detective que trata de superar sus propias represiones. La realidad de esta maravillosa aventura mental al puro estilo K. Dick, dice de un programa informático que logra acceder a los sueños y que unos supuestos terroristas han robado para instaurar el caos. En realidad lo que se pretende con el artilugio es curar los problemas psicológicos de los pacientes de la clínica psiquiátrica que patenta el futurista software. El cual ha dado pruebas más que suficientes de su altísimo grado de eficacia, mucho más tangible que todas las terapias y conocidos fármacos en el tratamiento de enfermedades del foro psiquiátrico.

Si hay algo que defina los bellísimos trabajos de Satoshi es precisamente su capacidad para diseñar en nuestra mente un esquema que se nos antoja suficientemente verosímil. Entremezclar la realidad y la fantasía de forma tan inextricable, y por tanto, tan cercana a la realidad misma, a nuestras propias neurosis y ancestrales supersticiones de serie -tanto egoticas como colectivas- es el máximo reto al que nos hace enfrentarnos. Reto que logra con creces, porque no solamente nos introduce en el abismo sino que nos enseña el camino de vuelta, y salimos renovados, reforzados, curados.

¿De todas formas, cómo podemos osar tan siquiera evocar a los niños? ¿Cómo podemos pensar que en la colección filmográfica de este hombre haya algo adecuado para los niños?

Pues resulta que no es que se adecue así sin más. Ni porque Satoshi Kon haya concebido una obra teniendo a tal público en vista, ni mucho menos. Fiel a su estilo, también entremezcla sueño y realidad en ‘Tokyo Godfathers’ -Los padrinos de Tokio- nuestra sugerencia para ver en familia, que se trata igualmente (y tan solo a groso modo en este caso) de una película para adultos. Sin embargo en esta, su tono cambia tan radicalmente que todo lo que se pueda aprender en ella no solo la hace apta a todos los públicos, sino que la hace altamente recomendable a todo el mundo.

Los elementos utilizados en sus anteriores películas siguen vigentes y reverberando y vertebrando este magnífico, maravilloso y mágico cuento navideño. Su festival de géneros va desde el más drástico drama, ridículo kabuki y lacrimógena comedia-romántica, hasta el thriller de acción más desbocado de pulsaciones aceleradas y ritmo vertiginoso. Los bajos fondos de la sociedad son retratados con fidelidad y los sentimientos confusos de sus personajes protagonistas evolucionan sin clichés ni ataduras, como las personas de verdad. Sin estereotipos. De hecho, esa es la enseñanza que más sabiamente se puede reconocer en esta obra clave.

Aquí Satoshi utiliza el humor en dosis industriales. Y va a resultar imposible parar de reírse a la vez que se llora desalmadamente como un bebé al que le han robado su piruleta. Pero la verdadera piruleta es la película en sí. Y la pueden disfrutar todos por igual porque aquí uno no se tiene que estrujar el coco para saber de qué va exactamente. Ni a qué existenciales conclusiones estamos siendo desviados ni si seguimos viendo una peli o entramos en alguna especie de estado de transe pasado de rosca. Aquí se trata de puro gozo con inesperadas y sorprendentes vueltas de tuerca a cada paso.

No pudimos encontrar un tráiler subtitulado (pero debemos referir que respecto a los dibujos animados nos suele dar un poco igual si están doblados o no, -más que nada porque solo pueden estar doblados, esa es su naturaleza- y si lo hacen españoles mejor que mejor, que tienen mucha práctica y arte para ello. Lo que no podemos soportar es asistir a la mutilación radical de actores estupendos que pierden básicamente la mitad de sus actuaciones -todo su trabajo con la voz- a manos de una industria que da de comer a mucha gente ¿pero a qué precio?) pero decíamos que como no pudimos encontrar un tráiler debidamente subtitulado o doblado como dios manda, diremos en líneas generales de qué va la película.

Los padrinos de Tokio son tres vagabundos, un hombre con la consciencia muy pesada, una adolescente que teme volver a casa y una mujer con un secreto (a voces) muy mal guardado. En la noche de navidad surge el milagro y se encuentran un bebé recién nacido que deciden devolver a su madre. Los milagros se irán sucediendo uno tras otro en una de las más mágicas películas que hemos visto de todos los millares que hemos visto hasta fecha.

¿Y por qué este peculiar trío de personas sin techo llegó a la terrible situación en la que se encuentra? En la película veremos cómo estaban tan equivocados los tres y como ellos mismos logran operar milagros para encontrar la paz que se habían interdicho a sí mismos.

La película trata de redención, la sublimación de todas las penurias, de todas las culpas. Va de tolerancia, de empatía, amistad, amor… Y de cómo un día se constata como estúpidamente nos pudimos llegar a engañar tanto a nosotros mismos al echarnos la culpa -aislándonos- dando por sentada la incapacidad del prójimo para perdonar o por ser demasiado perfeccionistas y tener la espina clavada de haber aspirado a ser lo que aún no entendimos del todo.

Cuándo dejamos de creer en los milagros tenemos que vivirlos para volver a ser nosotros mismos de nuevo.

Solo existimos con el Otro

…y no hay mayor milagro que ayudar a quien nos necesita.

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2 thoughts on “Sueños y milagros de Satoshi Kon

    1. Muchas gracias Fastartsite. Esperamos que te guste también nuestro canal de YouTube, y te suscribas, y además, nos encantaría que participases en nuestro concurso EAT -las bases en este mismo blog- No olvides que puedes estar al tanto de todas nuestras publicaciones en nuestras redes sociales.

      Un fuerte abrazo de los Carlos.

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