Fantasma

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Cuando un director de cine es indiscutiblemente un peso pesado por mérito propio, resulta frustrante que alguna que otra de sus obras no sean apenas tenidas en consideración. Si obviamos los pasos requeridos para llegar a las cimas, obviaremos asimismo la totalidad de la trayectoria. La cual estará naturalmente plagada de todo tipo de incidentes, como la vida misma. Y cuando eso ocurra, reduciremos a polvo posibles bastiones de continuidad…

Pero esto es una fantasmada ¿a que sí?

Polanski tenía 76 años cuando hizo este perfecto thriller político que es ‘El escritor fantasma’ (2010) que a cualquier otro podría haberle salido un churro. Pero esta historia no podía ser para cualquier otro… Ahora rondará los 83 añitos y mientras tanto dirigió ‘La Venus de las pieles’ (2013), ‘Un dios salvaje’ (2011), y el corto ‘Therapy’ (2012). Este año trabaja sobre un guión de Olivier Assayas -también uno de nuestros directores de elección- para la película ‘Based on a true storie’ que saldrá en 2017, y que estamos ansiosos por ver.

La crítica trató muy bien a su ‘Escritor’ (título bajo el cual salió en España). Un thriller sin fisuras, perfectamente narrado. Plagado de guiños hitchcockianos y a su propia y extasiante filmografía. Actores magníficos, conocedores de sus papeles. Intachables todos. Emocionantes y clásicas persecuciones / emocionantes y clásicos misterios / emocionantes e importantes mensajes políticos. Y el trabajo de la crítica cumplió con su deber porque entre otras cosas el crítico debe encaminar a los espectadores a lo que merece la pena y a lo que no. Pero seamos sinceros y llevémonos la mano al pecho…

Si nos metiesen una pistolita en la sien y nos pidiesen que eligiéramos una película de Polanski, seguro que ni nos acordaríamos de esta, ¿a qué no? También es indiscutiblemente cierto que en su extensa y deliciosa filmografía hay títulos que seguro traspasarían definitivamente el cañón de la pistolita hasta la culatita de la misma con tan solo nombrarlos. Algo propio de pesos pesados, como decíamos.

La crítica trató bien ‘al fantasma’ de Polanski pero a nosotros, confesamos que el fantasma no nos asustó demasiado. Con lo cual todo ello nos parecería otra fantasmada más si no adoptásemos nuestra propia postura.

Al escritor fantasma (al que remite el título original de la película), en España se le conoce como ‘negro’ y se refiere al escritor por encargo que le hace el trabajo a quien después lo firmará. En este caso en particular, es Ewan McGregor, quien sustituirá a su antecesor -muerto en extrañas circunstancias- el encargado de reescribir la biografía del primer ministro británico justo cuando la Haya le quiere echar mano y juzgarle por supuestos crímenes de guerra.

Estados Unidos no reconoce la jurisdicción de la Haya y por tanto le acoge como el ideal aliado de mano firme contra el terrorismo. Pero como en toda buena novela de suspense -la típica de misterios a la inglesa- nada es exactamente lo que aparenta y el escritor fantasma tiene que ir descubriendo una serie de pistas dejadas por su difunto antecesor para saber exactamente qué está haciendo y qué debería hacer ¿estará del lado de los buenos o del lado de los malos?

De hecho, la película es la adaptación de la novela de Robert Harris, ‘The Ghost’ de 2007, que en España se llamó ‘El poder en la sombra’ (2008), y se basa en los posibles acontecimientos derivados de la invasión de Irak por parte de E.U.A. y Gran Bretaña.

Se trata de una película perfecta y que cumple el objetivo exacto de entretenernos durante dos horas y si nos apetece, pensar en las atrocidades de los estadounidenses cuando vayamos de vuelta a casa. Pero aparte de eso hay poco más que se quede verdaderamente.

Es evidente el motivo que llevó al gran Polanski a elegir esta historia en concreto. Con todo lo que le debe a Estados Unidos en su vida personal… Y más compadecidos con él no podíamos estar por todo ello, todo hay que decirlo. Además, también estamos sensibilizados con los motivos y moraleja que se encierran en la película. A lo mejor quizá pueda interesarle a quien aún no se haya decantado sobre los maleficios del miedo que llevan al sobre-armamento y a la maximización de los conflictos de origen racial y religioso, económico-políticos siempre. Pero lo más probable es que ésta precisamente, no sea la película más indicada a tal fin.

Nuestra función no es la de criticar porque aparte de creer que lo hacemos muy mal, no nos gusta nada ejercer tal tarea. Por eso tan solo decimos que estos temas nos llegaron a través de otro tipo de aproximaciones que quizá pudieran habernos resultado más ilustradoras. Pero no a través de esta película.

La casa y el ambiente y toda la atmósfera que inunda esa isla -Marta’s Vineyard en la costa de Massachusetts (en realidad rodada en Alemania, claro…)- en dónde se aloja el ministro y al que acude el fantasma, es un sitio precioso. Sin recurrir a cualquier tipo de efecto especial, Polanski la estiliza al punto de transformarla en fuente de angustia. Mucho amplio ventanal de diseño pero en realidad, al estar situada en esa opresora isla tan desangelada, resulta en falsa y fría libertad. Por otro lado ¿quién no querría estar escribiendo al ladito de esa enorme ventana con la lluvia cayéndole justo al lado?

Pese a todo ello, quizá el problema no se prenda en nada con la factura brillante de Polanski, sino con su humor soterrado -tan característico y tan propio, ese que suele ir acompañado de una emoción inteligente y deliciosamente taimada- ese quizás sea el que no concuerda esta vez con estos temas tan terriblemente serios. Puede que sea eso.

Porque luego entrecierras los ojos y tratas de ponerlo todo en perspectiva y resulta que es cierto que los juegos de poder solo pueden hacerte reír, ¿qué sino? Pero no son inteligentes como este humor de Polanski tan emocionante, son demasiado viles y crueles. Por eso, esa risa es tan solo un llanto oculto. No hay sinceridad ni humanidad. Tan solo se está jugando ya al mismo juego desagradable que juegan ellos.

Y el inteligente humor se transforma en desaliento que ya no sirve para nada.

Los bastiones de continuidad de Polanski son a los que él mismo trepó una vez finalizado el rodaje de esta espina clavada que se quiso quitar de tan mala manera. Porque esos sí que dicen lo de no me afecta… y ese es, o debería ser, el mensaje de mayor destaque.

Sus tres películas siguientes son magnificas… ‘La Venus de las pieles’ es simplemente soberbia y ‘Un dios salvaje’ gigantesca, la pequeña joya que hizo para Prada, un sabroso delirio:

Y el rubor derivando de nuestra propia crítica -todavía nuestra crítica a la crítica- tan solo se debe a que no podemos olvidar que Polanski es el responsable de títulos como ‘Repulsión’ (1965), ‘La semilla del diablo’ (1968), ‘Chinatown’ (1974), ‘El quimérico inquilino’ (1976), ‘Frenético’ (1988), ‘Lunas de hiel’ (1992), ‘La muerte y la doncella’ (1994), ‘El pianista’ (2002), etc.

Roman Polanski, Self Assignment, June 2009

Polanski no es un fantasma porque más humano no podría ser al firmar la fantasmada que acabamos de describir. Y solo es una fantasmada porque no lleva a ningún lado, no como cuando trató otro tema tan delicado, en su premiada ‘El Pianista’, por ejemplo. Sabemos que habría sabido hacerlo mucho mejor, pero no es por ello que se va a caer del pedestal en el cual le tenemos puesto.

No nos gustan los pedestales de superhéroes. Preferimos los humanos que sienten plenamente. Y que lo hagan en todas las posibles acepciones del amplio espectro…

…no seamos fantasmas… que todos hemos tenido traspiés alguna vez. Y nos da que más de uno ha sabido levantarse después.

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