Kiki, la pequeña muerte de Paco León

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Paco León fue el Luisma en la mítica y barriobajera ‘Aida’ (2005-2014) y también la deliciosa y entrañable e imposible de aguantar una carcajada kilométrica, Raquel Revuelta:

En 2012, este prodigio de la risa humana sorprendió al mundo presentándonos a su mamá -Carmina Barrios- como protagonista magistral del primer largo que firmaría como director. ‘Carmina o revienta’ (2012) es una comedia dramática muy exagerada: a la vez chabacana pero totalmente emocional. Muy bruta e incluso por momentos de muy mal gusto pero profundamente humana.

Seguramente no estaría recomendada para públicos más sensibles aunque nosotros sí se la recomendamos a todo el mundo, porque si nos hacen caso, estamos seguros que más de uno terminará llevándose una grata sorpresa. Al fin al cabo el mal gusto es un calificativo que no podemos considerar suficientemente preciso puesto que cada cual tendrá que atribuirle su propio grado.

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Rodada como falso documental, León nos cuenta las desventuras de la dueña de una venta de carretera. Después de que la hayan asaltado ya varias veces robándole todos los jamones, urde un plan para cobrar el seguro y poder así sacar adelante a su familia.

Podría incluso llegar a parecernos que por todos sus excesos, Carmina no está realmente muy bien de la cabeza, pero nótese que por eso mismo sabe reírse de sí misma y de la vida en general como nadie. Una lección en toda regla que nos habla de tolerancia, con poca delicadeza pero con mucho amor… en un tono de comedia negra muy bien hilado que va enlazando lo delirante, lo inesperado, lo esperpéntico y lo apasionado.

La maestría de Paco León está en la modernidad de su acercamiento y el formidable realce que le confiere a la fuerte personalidad de su madre. Su singularidad sin lugar a dudas es lo que más nos puede llegar al alma. Tenemos que confesar que por todo ello, Paco enseguida nos arrebató el corazón al punto de dejarnos llevar por nuestra tendencia comparativa extrema (a veces inconsecuente) y gritarle el próximo Almodóvar.

Aunque hubiese perjurado que aquella sería su última experiencia en la dirección de cine, Paco no pudo resistir el acoso de sus fans sedientos de más humor de alta calidad e hizo una suculenta secuela en la cual volvían a brillar los mismos personajes: ‘Carmina y amén.’ (2014). Y nuevamente el éxito le coronó y todo elogio a sus dos Carminas siempre será poco.

Sin ser más de lo mismo -en su línea- su personaje principal vuelve a las andadas cuando la vida le entrega la muerte de su marido. Esta vez toca cobrar la pensión de jubilación de su fallecido esposo, con su correspondiente paga extra de verano (que le hace mucha falta) y para ello tendrá que conservar el cadáver en casa todo el fin de semana (considerando las altas temperaturas que se viven en Andalucía) ella y su hija trataran de velarlo sin denunciar su muerte a las autoridades. Además de risas aseguradas, la crítica político social es patente y más de uno se sentirá reflejado en su retrato de pura injusticia. Pero muy pocos podrían solucionarlo como Carmina.

En ambas películas, destacamos también el trabajo de María León (hermana de Paco y también hija de Carmina) que está impecable pese a que su madre casi se la coma con papas, pero nos gustó aún más en ‘La voz dormida’ (2011) de Benito Zambrano, dónde brilla en todo su esplendor.

Somnofilia, elifilia, denhdrofilia, dacrifilia, harpaxofilia y el poliamor son algunos de los deseos amoroso-sexuales que Paco León trae a debate en esta su última y maravillosa comedia erótico festiva. Esta vez con retintín porque -de nuestra experiencia- tenemos que decir que casi le saltamos a la yugular. Nos molestó muchísimo que su subrayable creatividad se pudiese haber hecho añicos al embarcarse en el remake de una película con tan solo dos años de edad. ‘Kiki, el amor se hace’ (2016) es el remake de ‘The Little death’ (2014) de Josh Lawson, un director australiano -casi novel- que vendió los derechos de su película y que a Paco León le encargaron rehacer.

Cuando vimos el tráiler de la australiana -después de haber visto con mucho gusto ‘Kiki’- el mundo se nos cayó encima. Delante de nuestras miradas atónitas desfilaban los mismos personajes con los mismos problemas y las tramas parecían desarrollarse en el mismo tono y el déjà vu de ‘Psycho’ (1998) de Gus Van Sant (ver entrada anterior en este blog) atronó en nuestras cráneos a punto de estallar. Como Anne Heche en la mítica escena, nos sentimos apuñalados en una ducha de agua fría, muy fría, helada¬¬¬

Lo que se nos figuró fue que Paco León habría cobrado un pastizal por españolizar una cinta que de otro modo no se habría visto en España y de la cual se podría hacer una considerable y seductora caja. Qué mal pensados somos los humanos…

Cuando finalmente hicimos lo que deberíamos haber hecho desde el primer momento -sin tan terroríficos tráileres de por medio- vimos la bella película de Lawson y muy ruborizados no nos quedó más remedio que agachar la cabecita. Aunque no la pudiésemos calificar como mucho más que bella, ‘The Little death’ nos ayudó a admitir que las heridas de la ducha empezaban a sanar paulatinamente. Nuestra sonrisa afloró tímida y luminosa y en crescendo, fue despuntando más y más a medida que transcurría el metraje. Siempre y cuando nos retrotraíamos a su hermana mayor y mucho más voluptuosa -el gran Kiki de Paco- esbozábamos con asombro: ohhh… Y justo cuando las escenas de ‘la pequeña muerte’ rendían más bien poquita cosa o no se desarrollaban como ya sabíamos que llegarían a dar de sí, exclamábamos: UAU!!! Y ya en el momento en que ni tan siquiera había una tímida sonrisa que esbozar, nos partimos y nos mondamos y alabamos a PACO, y tendidos a sus pies gritamos – Viva al León.

Si al final sabemos como el cine nos sorprende a cada instante. A cada nueva propuesta hay algo especial, aunque sea algo pequeñito en una esquinita del encuadre. Pero convengamos que como bichos de hábitos, a nuestra ideología que no nos la pisen… ¿vale?

De la obra teatral de Anthony Shaffer, ‘La huella’ (Sleuth, 2007), Keneth Branagh quizás haya hecho su mejor película hasta la fecha. La cual también es un remake de la primeramente adaptada por el propio autor para la película de Joseph L. Mankiewicz, ‘Sleuth’ (1972). No hay comparación posible. La de Branagh es soberbia.

Del relato de George Langelaan surgió ‘The fly’ (1986) de David Cronenbergh en un magnífico ejercicio de innovación técnica y narrativa. Una ciencia-ficción muy gore dentro de un drama con personajes diseñados lo más humanamente posible -y el protagonista quizá incluso más, en su mutante y nuevísima versión-. En comparación con la película de Kurt Neumann, ‘The fly’ (1958), podríamos decir que pasamos del chiste a la tesis doctoral cum laude.

Es cierto que muchos de los ejemplos dónde una nueva versión supera a su antecesora suele tener a su favor el paso del tiempo y asociado el mejoramiento de la técnica visual empleada, los trucos y efectos especiales y todo lo que pueda justificar su renovada vigencia. La necesidad y contemporaneidad para una fehaciente revisión.

En todo caso, los nostálgicos seguirán prendados de las técnicas de antaño y fascinados con el poder del cine mudo, del cine en blanco y negro y de las sobreactuaciones gesticulantes de esos actores tan expresivos que se alzaron a niveles matemáticos tipo. Los efectos rudimentarios y las técnicas de animación de antaño siguen siendo una delicatessen para los connoisseurs. Sin ir más lejos, a Carlos, gran amante del cine de Ray Harryhausen, Karel Zeman o George Pal y de sus efectos visuales tan básicos, les considera altamente responsables por su elección profesional como animador de objetos teatrales.

Pongamos King Kong como ejemplo, el cual tuvo tantas versiones como épocas e innovaciones fue sufriendo la técnica y los avances fueron siendo puestos a disposición del séptimo arte. Carlos considera que es mucho mejor su versión original de 1933. Sin embargo a mí, sin que aquella deje de fascinarme, embelesarme e incluso adormilarme un poco, me parece indescriptiblemente fabulosa la mucho más avanzada versión de CGI (Common Gateway Interface, más conocida como técnica de imagen generada por ordenador) de Peter Jackson, ‘King Kong’ (2005). La cual me parece una auténtica joya de la estética más elaborada con sus grandiosos escenarios, envolventes y cuidados hasta el más ínfimo pormenor. Una obra cuyo primer objetivo es el puro deleite y gozo visual, que cumple con creces.

Paco León también cumple y ¡de qué manera! Su ‘Kiki’ es mucho más de lo que se podría esperar de un remake de una peli con tan poco recorrido y además, sin tener nada que ver con el avance de la técnica ni nada por el estilo. También es visualmente muy atractiva y está lindamente narrada. Su estructura es muy simple porque cuenta, como Lawson, cada una de sus 5 historias por separado (sin que tengan relación entre ellas) porque el nexo es llanamente, el desconcierto que puedan provocar esa variedad de parafilias sexuales altamente minoritarias que mencionábamos al principio.

El hecho de no contarlas de golpe, es decir, una después de otra, sino entremezclándolas a medida que va avanzando la trama de cada una de ellas, permitió darle un ritmo especialmente idóneo al conjunto, hasta alcanzar su orgásmico objetivo (algo que aprendimos en Masters of sex (2013- )). La sensación de paso del tiempo acorde con cada uno de los personajes y ese avanzar tan especial también le posibilitó rebajar su tono humorístico para hablarnos de una realidad que se conoce poco y que es muy interesante. Lo extraños que podemos llegar a ser…

El saber hacer del director se vincula enormemente a la dirección de actores, no fuese él un profesional consumado. Cada uno brilla con luz propia entregándose a las exigencias de un guión tan solo simple en apariencia. Candela Peña, que no se sabe muy bien si va a estallar en carcajadas o si tan solo simula el prenuncio de una pequeña muerte -la muy retorcida- rozando el precipicio. Natalia de Molina, quién con su candor también nos conquistó. Porque a lo sumo, su personaje expone sus densos deseos y raras fantasías para luego abandonarlos a favor de algo mucho más importante… y Natalia sabe transmitírnoslo subrayándolo, vaya si sabe.

Es una comedia aunque en ocasiones roce la seriedad por unos sentimientos que a la mayoría de los mortales nos resultan extraños, por eso su tinte sensible que destila todo el guión.

Y por si aún no ha quedado claro, que se entienda que el guión original era mucho más escueto y sobre todo, que las historias aún no habían sido desarrolladas al punto de caramelo que se presenta aquí. Riquísimo. El guión original que León versiona no era tan comedia, no era tan picante, no era tan agudo, no era tan retorcido, ni siquiera era tan latino (obvio, lo otro era Australia). En suma, no era tan especial.

Pasó por sus manos y se creció como un soufflé que no hay que servir en minifalda.

¡Olé a ti, Paco!

*Nota a nuestro video de YouTube: Debido a su muerte inesperada, Kieslowsky no habría podido dirigir su última trilogía. En el video hablamos tan solo de dos de sus partes, las llevadas a cabo por los directores Tom Tykwer y Dannis Tanovic. En realidad se nos escapó la tercera parte de esta trilogía que se llamó: Cielo/Infierno/Purgatorio. Las tres estupendas. La tercera -correspondiente al purgatorio- se llamó ‘Nadzieja’ (2007) y fue dirigida por el joven director polaco Stanislaw Mucha, quién mayormente se dedica al cine documental.

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5 thoughts on “Kiki, la pequeña muerte de Paco León

  1. Un auténtico crítico de cine, Alberto Abuín.

    Muchas gracias por tu reseña en blogdecine.

    Alberto, nos alegra que hayas encontrado curiosa nuestra aproximación. Te damos muchas gracias y solo deseamos que sigas tentado a curiosear nuestra propuesta -que atención- no se dedica a la crítica de cine como sugieres… sino a todo lo contrario.
    A ese noble menester ya os dedicáis vosotros que sois grandes profesionales de quienes solo podemos seguir aprendiendo cada día.

    Muchas gracias.

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